En el estadio de Chapín se vivía un gran ambiente por la llegada del Gimnástic de Tarragona, un equipo que está mirando más por los puestos de descenso que ascenso, a pesar de eso sabían que era un equipo peligroso y no se podían relajar, pero la posibilidad de acabar líderes el año por la derrota del Salamanca, hizo que la afición solo pensara en los tres puntos, y más cuando Antoñito abrió el marcador en la primera media hora.
El Xerez buscó el segundo gol antes del descanso e incluso pudo anotarlo, pero lo que nadie se esperaba que Víctor Casadeus pudiera empatar el encuentro antes del descanso, un golpe que rompió psicológicamente al rival e hizo que los visitantes creyeran en la remontada, y eso se produjo en el minuto 58 cuando Jordi Alba conseguía batir a Chema, después ambos equipo tuvieron la posibilidad de conseguir más goles, pero ...




