Una promesa cumplida

Alberto Ruíz llevaba un año lesionado, pero desde hace dos meses estaba diciendo en todas las entrevistas que iba a conseguir el gol de la victoria, que iba a ser el jugador que revolcionara el partido, pero sinceramente nos pensabamos que era la típica frase que dicen todos los jugadores que pasan una mala racha.

El extremo derecho entró en el segundo tipo con muchas ganas pero al mismo tiempo desafortunado, no conseguía poner un centro ni a la de tres, e incluso la gente comenzaba a desesperarse, pero en el minuto noventa y seis esos murmullos se convirtieron en aplausos y ovaciones, y es que cuando todo parecía imposible, la cabeza de Alberto remató a la red y el uno a cero en el marcador.

Curiosamente el jugador hablando con el masajista le dijo que iba a marcar con la cabeza, y es que a pesar que no sea de una embargadura considerable va muy bien por alto, el año que subió con el Getafe llegó a marcar nueve goles de los cuales cuatro de cabeza.